Publicado: 22 de Mayo de 2015

Comprar casa o vivir de alquiler no siempre es cuestión de elección.

La primacía de salarios bajos y grandes tasas de desempleo, el alto precio de los inmuebles , la movilidad geográfica que requieren las nuevas inquietudes personales y laborales, son factores clave que apoyan la valanza hacia un lado u otro a la hora de elegir vivir de alquiler o en propiedad.

Tras el boom inmobiliario, la crisis, nuestra entrada en la Unión Europea donde alquiler es lo más común... parece que nuestras características socioculturales todavía hacen que prime la compra frente al alquiler. Según el estudio realizado por fotocasa.com "Los españoles y su relación con la vivienda" más del 60% de los españoles viven en una vivienda en propiedad, casi un 20% vive de alquiler y alrededor de un 16% lo hace con sus padres.


¿Qué motivos nos llevan a comprar una vivienda?

Invertir en ladrillo era algo más común en la época del boom inmobiliario, lo que comprabas hoy mañana estaba el doble de caro. La posibilidad de vender a posteriori siempre era sinónimo de ganancia asegurada. Ahora para conseguir lo mismo hay que hacerlo pensando en muchos factores. A gran escala, las inversiones de Amancio Ortega, por ejempo, son un ejemplo que se podrían seguir. Compran en función de la ubicación, escapan de centros comerciales o de las afueras de las grandes ciudades para apuntar a su corazón. Compran en el centro de las ciudades, vale... ellos compran edificios, pero el resto de los mortales nos podemos quedar con que apostar por ubicación es un caballo ganador.
 

SENTIMIENTO DE PERTENENCIA

Los españoles parece que somos de costumbres, de hogar y de familia. Estas características son muy latinas y mediterráneas. El sentimiento de un hogar, de una casa en la que se criarán los hijos, que pasará a futuras generaciones, nos hace pensar que nuestra vida tendrá más sentido. Es un sentimiento que poco a poco se va perdiendo por la influencia de otras culturas, especialmente del norte de europa pero todavía están patentes en un algo porcentaje en las generaciones jóvenes.


La inversión parece ser la causa racional y lógica que justifica la segunda, más emocional.