Publicado: 21 de Enero de 2016

En un tiempo de crisis en el que existen pocos valores que ofrezcan seguridad al tiempo que una elevada rentabilidad, ha crecido con fuerza un foco de inversión alternativo: los coches clásicos, cuyos precios en subastas y ventas particulares se han disparado un 395% en los últimos diez años, han superado incluso el rendimiento de las inversiones en oro, obras de arte o vinos de alta gama. ¿Cómo convertir su coche en histórico y aprovechar sus ventajas?

Un buen ejemplo lo constituye la reciente subasta de un exclusivo Aston Martin DB4 Jet Coupé de 1960, en cuyo concurso la casa Bonhams obtuvo una suma de cerca de cuatro millones de euros. La firma británica es, precisamente, una de las mejores valoradas en el mercado de vehículos clásicos, amparada sobre todo por los muchos aficionados a los coches del idolatrado agente James Bond.

"Los coches clásicos están demostrando ser una de las inversiones más rentables y sólidas, siempre que se elija la marca y el modelo británico" explica Gary Axon, portavoz del festival Motorsport Goodwood, al Financial Times, que recoge el boom que vive lo vintage en el automóvil.

Cómo detectar los mejores valores

Sin embargo, no ha sido fácil invertir en un mercado como éste pues, a diferencia de lo que ocurre con otros valores como los ya citados del oro o del vino, apenas ha habido independientes que reflejaran las tendencias y orientaran a los inversores. Pero en 2007, el banquero Dietric Hatlapa decidió poner fin a ese obstáculo y creó el primer índice independiente autorizado, gracias al respaldo del Grupo Internacional del Automóvil Histórico, que cubre ahora en torno a 50 vehículos por valor de al menos 100.000 libras, cada uno de ellos con sólo 1.000 unidades construidas. Dicho índice muestra alzas de valores hasta el 16% en 2012.

Pero, ¿cómo fluctúa el valor de los clásicos? Éste aumenta en función de una serie de razones que, según James Knight, director de automovilismo de la casa de subastas Bonhams, va desde la creación de admirados coches modernos que reaviva el interés por sus predecesores, hasta la celebración de un aniversario de un modelo concreto; pasando por la asociación de esa marca o de uno de sus automóviles a un determinado evento, como ocurre en el caso de Aston Martin y James Bond.

Junto a éstas, otras muchas firmas también están viendo tremendamente revalorizadas sus creaciones, en subastas como las referidas de Bonhams. Marcas con una prestigiosa historia, como Bugatti o Bentley, o con una histórica herencia deportiva, como Ferrari o Jaguar, han demostrado ser inversiones muy fiables, con ventas que llegan a alcanzar precios de varios millones por un sólo automóvil con varias décadas de vida.

Cómo invertir sin ser millonario

Pero hoy en día no es imprescindible ser multimillonario para poder permitirse invertir en estos rentables valores. Por un lado, explica Knight, existen vehículos como un Alfa Romeo GT Veloce diseñado por la firma Bertone o un Triumph TR4, que pueden ser adquiridos por unos pocos miles de euros para sacarles una rentabilidad futura gracias a su alta apreciación en el mercado. Pero existe un alto riesgo en la compra directa, pues los coches clásicos precisan de un cuidado mantenimiento constante y sus piezas de repuesto pueden suponer un coste inasumible para estos inversores sin demasiados recursos.

Por ello, quien desee sacar rentabilidad de su dinero con estos valores también puede hacerlo invirtiendo en fondos especializados en coches clásicos, que se han multiplicado en los últimos años en busca de sus altos réditos. Es el caso del Family Classic Cars Fund, con sede en California, que ofrece a los inversores, por una inversión mínima de 10.000 dólares, poseer una parte de cada coche adquirido.

Los riesgos del mercado de coches clásicos

Sin embargo, los expertos advierten de que la rentabilidad de estos fondos puede ser muy volátil. Esto es debido a que los coches no producen ingresos, sino que la única forma de sacar provecho es a través de la revalorización del capital a lo largo del tiempo. De este modo, una mala inversión puede llevar a que los altos costes de tasas, seguros, mantenimiento y almacenamiento y conservación mellen seriamente los eventuales beneficios. Asimismo, también está la cuestión de la valoración ya que, a diferencia del precio de una acción, valorar un coche clásico es más difícil porque no hay dos coches iguales.

Además, de fondo siempre queda el riesgo de que 'estalle' lo que podría ser calificado de burbuja del coche clásico. Ya sucedió con la recesión de comienzo de los noventa, con casos como los de un Jaguar E-Type -considerado por Enzo Ferrari el coche más bonito del mundo-, cuyo precio se desplomó más de un 60% en apenas unos meses.