Publicado: 26 de Noviembre de 2016

Se conocieron en un curso. Y vieron que tenían mucho en común, sobre todo una visión del liderazgo, de identificación del talento y de los valores por encima de las reglas que adornan todo manual del buen directivo. Las 37 asistían al programa Proyecto Promociona, desarrollado por el Instituto de la Mujer y CEOE, en colaboración con Esade, y todas ellas firman el ensayo 37 almas en una (Gestión 2000).
Se trata de un ejercicio, apunta la directora del proyecto y directiva de Atresmedia, Estela Baz, de exploración acerca de “nuestra trayectoria personal y profesional, desde la humildad, que creemos puede abrir el camino a otras mujeres para cumplir sus sueños”. Porque el sacrificio, recalca, no tiene que significar la renuncia a ser lo que somos ni excluir a nadie. “Hemos llegado a donde hemos llegado gracias al esfuerzo compartido y a creer en nosotras mismas”, explica Baz. 
Porque el buen profesional, añade la directora general de Esade, Eugenia Bieto, “sea hombre o mujer debe cultivar sus espacios de no directivo para sintonizar y desarrollar su interioridad espiritual”. Y recuerda que, cuando ella estudiaba, “era la única mujer de mi curso, y cada promoción tenía el nombre de la chica de la clase, y la mía era la de Eugenia”. Tampoco olvida ningún detalle del día en el que le plantearon ser la directora general, la primera mujer de la citada escuela de negocios. “Se cumplían muchas expectativas a la vez que daban sus frutos, las horas de trabajo dedicadas a la institución, pero por encima de todo me invadía un sentimiento de enorme responsabilidad” 
Le preocupaba sobre todo estar a la altura de la organización, y también se preguntaba si un hombre coincidiría con ella en tales desvelos. Buscó un espacio de silencio, reflexionó sobre su vida familiar y profesional, sobre sus éxitos y fracasos y llegó a la conclusión de que podría asumirlo y sobre todo “que lo daría todo”. En septiembre de 2010 tomó posesión del cargo y fue una de las cuatro mujeres que dirigían una escuela de negocios a nivel mundial. Sin embargo, a lo largo de su carrera profesional se ha encontrado mayoritariamente rodeada de hombres, algo que no lo ha vivido como un problema, a pesar de que en una ocasión un directivo del sector de las finanzas le reconoció que no la había escogido a ella, a pesar de sus elevados conocimientos en matemáticas, porque prefirió a un varón.   
Con el paso del tiempo y con su experiencia, Bieto describe su rol como directiva de la siguiente manera: “Soy la encargada de la buena sintonía de la institución”. Porque la “complejidad de los enormes retos actuales exige equipos con talento, bien conjuntados, que piden más que nunca sintonizar su propósito vital con el de la organización en la que colaboran”. En la actualidad, señala Bieto, “ni sueldo ni prestigio ni estabilidad son actualmente tan importantes como el reto de encontrar un proyecto al cual vincularse y que permita a las personas crecer de un modo armónico”.
 Una directora de orquesta se considera Estela Baz, que ha gestionado proyectos de todo tipo. “En mi vida hay poco lugar para la improvisación, pero por fortuna he tenido la oportunidad de improvisar a lo grande enfrentándome a mis miedos”, afirma esta directiva, que si se pregunta qué tiene que hacer en la vida, lo tiene claro. “Buscar la felicidad de los demás desde el corazón y la coherencia”.  
También este ha sido el objetivo de Cristina González, directiva en CaixaBank, que de niña siempre fantaseó sobre cómo sería de mayor, con traje elegante y maletín. “A las mujeres con maletín les pasaban cosas porque siempre estaban ocupadas. Y yo soñaba con eso”. Hoy confiesa ser feliz. “Estoy orgullosa de cómo me ha ido profesionalmente. Siempre he trabajado con intensidad, buscando ser íntegra, honesta, sincera y auténtica”. 
Vía: cincodias.com