Publicado: 30 de Junio de 2016

París no permitirá circular a vehículos de más de 20 años por el centro de la ciudad a partir del próximo 1 de julio en los días laborables, entre las 8:00 horas y las 20:00 horas. La medida, promovida por la alcaldesa socialista Anne Hidalgo, tiene como objetivo reducir tanto la cantidad de óxido de nitrógeno como de partículas nocivas emitidas por los coches más antiguos, ciñéndose así lo más posible a las exigencias medioambientales de la UE.

La iniciativa afectará al 10% del parqué automovilístico de París, pues repercute a los turismos y vehículos comerciales matriculados antes del 1 de enero de 1997, así como motocicletas de antes del 1 de junio de 1999, y autobuses y camiones de antes del 1 de octubre de 2001. Cabe destacar, no obstante, que esta limitación no afectará a vehículos históricos (más de 30 años) que no se dediquen a fines turísticos o empresariales, ni a aquellos adaptados para personas con problemas de movilidad u otras funciones sociales como los camiones cisterna, entre otros.

La nueva medida ecológica se une a la prohibición vigente de circular durante un domingo al mes por la Avenida de los Campos Elíseos, a excepción de las motos. Esta entró en vigor el pasado 8 de mayo y acabó concentrando en uno de los puntos más significativos de la ciudad a un gran número de peatones, que pudieron deambular inspirando un 30% menos de dióxido de nitrógeno, según la Administración francesa.

Futuras restricciones

Por otra parte, se trata tan solo del preámbulo de las intenciones que tiene el Ayuntamiento parisino para sus habitantes, pues el objetivo para 2020 es dejar circular por el centro solo a vehículos con cero emisiones y los coches con motor de gasolina registrados después de enero de 2011.

En la actualidad, París ha rebasado en más de diez ocasiones este año los 50 miligramos por metro cúbico de PM10, las partículas nocivas derivadas dióxido de nitrógeno. El límite establecido para estas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 40 miligramos y, en caso de sobrepasarlo, que no suceda más de tres días al año.

Tras situarse a en el tren de cola de las principales ciudades en lo que a emisiones concierne, tan solo por delante de Beijing, Rio de Janeiro, Milán, Moscú, Singapur y Tokio, la capital francesa empleará un sistema de pegatinas estigmatizadoras (al igual que la DGT en España) para identificar fácilmente cuál es el nivel de emisiones del vehículo y las normativas Euro que cumplía cuando se matriculó.

Por otra parte, el Ayuntamiento destaca que proporcionará alternativas de movilidad a fin de hacer una transición ecológica más dinámica. Los parisinos podrán elegir entre 400 euros para adquirir una bicicleta (eléctrica o no), o un abono rebajado al 50% de Autolib' (servicio público de vehículos eléctricos) y 50 euros en viajes prepagados junto a un año de Navigo y Vélib'. Estos servicios consisten en coches y bicicletas de utilización temporal desperdigados por la ciudad, y a cambio, se mandará a la chatarra el vehículo particular.